¿Crees que los cubiertos dorados de las cenas de gala del Palacio Real son de oro? No lo son. Son de plata cubierta con una fina capa de oro, un encargo de Alfonso XII, y en palacio la plata se toca con guantes blancos para no dejar huellas ni manchas. Ese gesto también sirve en casa.
¿Qué diferencia hay entre la plata sobredorada y el oro macizo?
Una pieza de oro macizo es oro de arriba abajo: si la cortaras por la mitad, verías oro. La plata sobredorada, en cambio, es plata por dentro con una película de oro por fuera. A simple vista, sobre un mantel de lino blanco y con la luz de los candelabros, las dos brillan igual.
La diferencia está en todo lo demás. Un tenedor de oro macizo pesaría mucho más y costaría muchísimo más. Además, el oro es un metal blando, así que se rayaría y se doblaría con el uso. La plata pone el cuerpo y la resistencia, y el oro pone el color y una superficie que no se oscurece mientras la capa siga intacta.
Por eso la cubertería que encargó Alfonso XII sigue saliendo en las cenas de gala de hoy, como la que reunió a los representantes de la Cumbre Iberoamericana en el Palacio Real de Madrid. No es una pieza de vitrina: se usa y vuelve a la mesa.
Cómo saber si tus cubiertos dorados son plata con baño de oro
Si en casa tienes un juego dorado heredado, mira primero donde más roce hay: las puntas de los dientes del tenedor, el borde de la cuchara y la parte del mango por donde se agarra. Con los años, la capa de oro se gasta ahí antes que en ningún otro sitio y asoma un tono blanco o grisáceo. En la imagen de abajo se ve cómo aparece la plata en las puntas de un tenedor dorado gastado.

Otra pista son las manchas oscuras. El oro no ennegrece y la plata sí, así que si ves puntitos negros justo en las zonas gastadas, debajo hay plata. Revisa también el reverso del mango. Si lleva el punzón de contraste de la plata, tienes plata sobredorada, el mismo concepto que la de palacio. Si no hay contraste y el metal que asoma es amarillento o rojizo, lo más probable es que sea latón u otra aleación con baño.
¿Por qué en palacio la plata se toca con guantes blancos?
En el vídeo que publicó Patrimonio Nacional en sus redes sociales se ve a los trabajadores de Actos Oficiales colocando los bajoplatos de plata y la cristalería con guantes blancos. Confieso que me quedé sorprendida con el nivel de detalle: las copas se colocan al milímetro, y los cubiertos se alinean con reglas y cordeles tensados para que queden a la misma distancia del bajoplato.
Los guantes no son de adorno. La piel deja grasa, sudor y sales, y sobre la plata recién pulida la huella se marca enseguida. Con el tiempo, esos restos hacen que el metal se oscurezca justo donde lo tocaste. En el cristal pasa algo parecido, porque una huella se nota muchísimo con la luz de las velas.
En casa puedes copiar el gesto sin complicarte. Cuando saques la plata para Nochebuena, ponte unos guantes finos de algodón para secarla y colocarla en la mesa. Si no los tienes, cógela por los bordes y no por la superficie pulida. Haz lo mismo con las copas buenas.
El error que se lleva el dorado por delante
Con la plata sobredorada no sirven los trucos de la plata normal. Las pastas para pulir plata, los paños abrasivos y los estropajos arrastran esa fina capa de oro. Lo que hoy es un tenedor dorado, después de unas cuantas Navidades frotándolo, acaba con calvas plateadas.
Lo más seguro es lavarla a mano con agua templada y jabón neutro, sin lavavajillas. Sécala enseguida con un paño suave y guárdala envuelta en tela, pieza a pieza, para que los cubiertos no se rocen entre sí. Si alguno ya ha perdido el dorado, la solución es volver a dorarlo en un taller de platería, no frotarlo más.