Cómo quitar eslabones de un reloj sin herramienta de pasadores

Cristina Cadena .

5 de mayo de 2026

Brazalete de reloj MR-G con eslabones decorados y piezas sueltas, ideal para quitar eslabones reloj sin pasador.

Ajustar un brazalete metálico no tiene por qué convertirse en una batalla con el reloj. En este artículo explico cómo quitar eslabones sin utilizar el útil de pasadores, cómo reconocer qué sistema lleva tu pulsera y qué método conviene en cada caso para no marcar el acero ni perder piezas pequeñas. También verás qué herramientas caseras sí ayudan, cuáles empeoran el trabajo y en qué momento merece más la pena parar y llevarlo a un profesional.

Lo primero es saber qué sistema de unión lleva tu brazalete

  • En los relojes metálicos no todos los eslabones se desmontan igual: puede haber tornillos, pasadores a presión o sistema de pasador con collarín.
  • Los eslabones desmontables suelen estar marcados en la parte trasera con flechas; si no las ves, conviene no forzar.
  • Sin útil específico, sí puedes trabajar con herramientas domésticas, pero solo si tienes buena luz, superficie estable y paciencia.
  • En los sistemas con collarín, la pieza más delicada es el pequeño tubo interior: perderlo suele convertir un ajuste sencillo en un problema real.
  • Si el brazalete está muy ajustado, lo normal es quitar eslabones de forma simétrica y rematar con el microajuste del cierre.

Herramientas para quitar eslabones reloj sin pasador. Ajuste perfecto de pulsera metálica.

Antes de tocar nada, identifica el tipo de brazalete

Yo siempre empiezo por aquí, porque el error más caro suele ser intentar sacar un eslabón como si todos los relojes usaran el mismo sistema. En la práctica, hay tres escenarios habituales: brazaletes con tornillos, brazaletes con pasador a presión y brazaletes con pasador y collarín. La parte trasera del eslabón te da muchas pistas, y en algunos modelos, como indica Seiko, solo los eslabones marcados con una flecha están pensados para retirarse.

Tipo de unión Cómo lo reconoces Qué hacer sin herramienta de pasadores Riesgo principal
Tornillo Ves ranuras rectas o cabezas de tornillo en ambos lados del eslabón Usar un destornillador de precisión del tamaño correcto Pasar la cabeza del tornillo o rayar el lateral
Pasador a presión La parte trasera suele tener flechas de salida Empujar con un objeto fino y recto en la dirección de la flecha Doblado del pasador o marcas en el metal
Pasador con collarín Se parece al anterior, pero al sacar el pasador aparece un tubito muy pequeño Retirar con cuidado el collarín, guardarlo y reinsertarlo al cerrar Perder el collarín y dejar el eslabón flojo
Microajuste en el cierre Hay varios orificios en el broche Recolocar el pasador del cierre antes de quitar más eslabones Quitar de más y perder el ajuste fino

Si no ves flechas, tornillos o un cierre con regulación, yo no asumiría nada. Un minuto de observación evita una hora de reparación. Y una vez identificado el sistema, ya puedes decidir qué herramienta improvisada tiene sentido y cuál solo añade riesgo.

Qué puedes usar en casa sin pin tool

La idea no es montar un taller en la mesa del comedor, sino improvisar con criterio. Para una retirada sencilla, yo priorizaría herramientas que den control sin dañar el acabado. Un destornillador de relojería, un paño de microfibra, una bandeja pequeña para piezas y una aguja fina o clip enderezado pueden sacarte del apuro. Si el brazalete usa tornillos, el destornillador es la herramienta correcta, aunque no sea un útil de pasadores.

  • Destornillador de precisión: útil para brazaletes con tornillos; debe encajar sin holgura en la ranura.
  • Aguja fina, alfiler o clip recto: sirve para empujar pasadores a presión si lo haces despacio y en línea recta.
  • Toalla o paño blando: evita que el reloj se deslice y protege el canto del brazalete.
  • Cinta de carrocero: puede cubrir zonas pulidas para reducir microarañazos.
  • Recipiente pequeño: para guardar tornillos, pasadores y collarines sin mezclarlos.

Lo que yo evitaría es más importante que la lista anterior: cuchillos, destornilladores demasiado anchos, puntas romas y cualquier herramienta que te obligue a hacer palanca. En un reloj de valor, una marca en el canto se nota más que la propia diferencia de talla. Con el material preparado, el siguiente paso es seguir un orden muy concreto para no desarmar el brazalete de forma innecesaria.

Cómo quitar eslabones paso a paso

El procedimiento cambia según el sistema, pero el método mental es el mismo: trabajar con calma, sacar piezas en el sentido correcto y no mezclar componentes. Yo suelo hacer fotos antes de empezar, porque cuando llega el momento de cerrar, una imagen vale más que la memoria.

Si lleva tornillos

  1. Apoya el reloj sobre un paño y localiza los tornillos de los eslabones desmontables.
  2. Usa un destornillador de precisión que encaje justo en la ranura; si baila, para.
  3. Afloja en sentido antihorario y retira el tornillo completo con cuidado.
  4. Separa el mismo número de eslabones a ambos lados del cierre siempre que el diseño lo permita.
  5. Guarda tornillos y arandelas en un recipiente aparte para no perderlos.

Lee también: Cómo saber si un reloj es original antes de comprarlo

Si lleva pasador y collarín

  1. Busca la flecha en la parte trasera del eslabón y coloca el brazalete de forma que empujes en esa dirección.
  2. Introduce una aguja fina, un clip recto o una punta no cortante por el orificio de salida.
  3. Empuja despacio hasta que el pasador sobresalga y puedas retirarlo con los dedos o con unas pinzas finas.
  4. Recoge el collarín en cuanto aparezca. Es minúsculo y puede caer sin que lo notes.
  5. Retira solo el número de eslabones necesario y repite el proceso en el otro lado si quieres centrar el cierre.

Una norma que me parece sensata: retira primero un eslabón, prueba la talla y solo entonces decide si hace falta uno más. Muchos brazaletes se pasan de cortos por exceso de entusiasmo, no por falta de paciencia. Si el brazalete es de los que llevan collarín, el margen de error es todavía menor, así que conviene pasar inmediatamente a la fase de reensamblaje y comprobación.

Cómo volver a montarlo y dejarlo centrado

Volver a cerrar bien el brazalete es casi más importante que abrirlo. Un eslabón mal montado puede parecer correcto al principio y soltarse al cabo de unas horas. En este punto, yo no doy nada por terminado hasta que el pasador o el tornillo quede perfectamente asentado y el cierre abra y cierre con suavidad.

  • En tornillos, aprieta lo justo para que no haya holgura, pero sin forzar la rosca.
  • En pasador y collarín, coloca primero el collarín en su alojamiento y después introduce el pasador en sentido inverso al de extracción.
  • Comprueba que el pasador quede enrasado; si sobresale o entra torcido, algo no está bien alineado.
  • Haz una prueba de tracción suave antes de ponértelo: el eslabón no debe abrirse ni crujir.
  • Revisa el cierre y usa su microajuste si existe; a veces basta con mover un orificio para ganar comodidad sin quitar otro eslabón.

Si te queda algo de holgura, no compenses sacando más de la cuenta. Mejor ajustar el cierre primero y dejar el brazalete con un poco de margen que convertir un reloj cómodo en uno que aprieta demasiado. Y si en algún momento notas que el montaje no queda limpio, hay varios errores típicos que merecen una advertencia clara.

Los errores que más caro salen

La mayoría de problemas no vienen del sistema del reloj, sino de la prisa. Cuando un brazalete se abre sin orden, las piezas pequeñas desaparecen, los cantos se marcan y el ajuste deja de ser reversible. Yo vigilaría especialmente estos fallos:

  • Quitar eslabones sin mirar las flechas de salida o la orientación correcta.
  • Perder el collarín y volver a montar el pasador sin esa pieza.
  • Forzar un tornillo con una punta demasiado grande o gastada.
  • Trabajar sobre una superficie dura y dejar caer pasadores al suelo.
  • Retirar demasiados eslabones de un solo lado y desplazar el cierre.
  • Ignorar el microajuste del broche y tocar más eslabones de los necesarios.

El punto menos visible, y para mí el más importante, es el equilibrio. Un brazalete bien ajustado no solo debe cerrar: debe quedar centrado, sin girar sobre la muñeca y sin presión desigual. Por eso, cuando la cosa se complica, conviene saber cuándo dejar la mesa y pasar el trabajo a alguien que lo haga a diario.

Cuándo merece la pena parar y llevarlo a un relojero

Hay casos en los que improvisar deja de ser una buena idea. Citizen advierte que la instalación o retirada de eslabones puede requerir experiencia técnica, y yo coincido con esa recomendación cuando el sistema usa piezas muy pequeñas, acabados delicados o brazaletes con ajustes poco estándar. En un reloj de uso diario todavía puedes asumir más margen; en una pieza de colección, yo sería bastante más prudente.

  • Cuando el brazalete usa pasador y collarín y no tienes repuestos.
  • Cuando los tornillos están muy duros, barridos o con marcas previas.
  • Cuando el reloj tiene un acabado pulido, chapado o muy visible.
  • Cuando el cierre integrado deja poco margen de ajuste manual.
  • Cuando el reloj es valioso, sentimental o difícil de sustituir.

En esos escenarios, pagar un ajuste profesional suele salir más barato que corregir un daño de montaje. Además, un relojero puede revisar el estado real de los tornillos, los tubos internos y el cierre, que es justo lo que suele fallar cuando alguien intenta hacerlo a ojo. Con el reloj ya ajustado, solo queda una comprobación final que muchos saltan y luego lamentan.

Lo que conviene revisar antes de volver a ponértelo

Antes de dar el trabajo por cerrado, yo haría tres pruebas sencillas: que el reloj no baile en exceso, que el cierre abra y cierre sin resistencia rara y que el brazalete no haya quedado girado hacia un lado. Si al mover la muñeca notas presión en un solo punto, conviene recolocar un eslabón o aprovechar el microajuste del cierre antes de asumir que la talla es definitiva.

  • Haz una prueba sentado y otra caminando; el ajuste cambia con el movimiento.
  • Comprueba que el reloj no se desliza por el hueso de la muñeca.
  • Guarda los eslabones retirados, los tornillos y los collarines en una bolsa o sobre etiquetado.
  • Si el reloj es estacional, deja un pequeño margen para cuando la muñeca cambie de tamaño con el calor.

Cuando el brazalete queda bien ajustado, el reloj mejora de inmediato: asienta mejor, pesa menos en la mano y se lleva con más naturalidad. Si al final notas una mínima holgura, corrígela con el cierre antes de seguir desmontando; ese detalle suele marcar la diferencia entre un ajuste correcto y uno realmente cómodo.

Preguntas frecuentes

La parte trasera del eslabón da casi todas las pistas. Si ves ranuras rectas o cabezas de tornillo, lleva tornillos; si hay flechas, suele ser un pasador a presión; y si al sacar el pasador aparece un tubito muy pequeño, es un sistema con collarín. Si no ves flechas ni tornillos, lo prudente es no forzar.
Lo más útil es un destornillador de precisión para los modelos con tornillos, una aguja fina o un clip recto para empujar pasadores, un paño blando, cinta de carrocero y un recipiente pequeño para guardar piezas. Conviene evitar cuchillos, puntas romas, destornilladores demasiado anchos y cualquier cosa que obligue a hacer palanca.
La forma más segura es quitar primero un solo eslabón, probar la talla y seguir solo si hace falta. Siempre que el diseño lo permita, conviene retirar el mismo número de eslabones a ambos lados del cierre y usar antes el microajuste del broche, porque a veces basta con mover un orificio para ganar comodidad.
Es mejor parar cuando el brazalete usa pasador y collarín y no tienes repuestos, cuando los tornillos están muy duros o barridos, cuando el acabado es pulido o chapado, o cuando el cierre integrado deja poco margen de ajuste. También es la opción más sensata si el reloj es valioso, sentimental o difícil de sustituir.
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Autor Cristina Cadena
Cristina Cadena
Me llamo Cristina Cadena y tengo tres años de experiencia en el fascinante mundo de las joyas, relojes y el coleccionismo de valor. Desde pequeña, siempre he sentido una profunda admiración por la belleza y la historia que cada pieza puede contar. Mi interés por este campo me llevó a investigar y aprender sobre las tendencias actuales, así como sobre las técnicas de fabricación y los materiales que hacen que cada objeto sea único. A través de mis escritos, busco compartir información útil y accesible, ayudando a los lectores a entender mejor el valor de lo que coleccionan y a tomar decisiones informadas. Me dedico a verificar fuentes y a comparar información para ofrecer una visión clara y precisa, siempre con el objetivo de simplificar temas complejos. Estoy comprometida a mantenerme actualizada sobre las novedades del sector, para que mis lectores puedan disfrutar de contenido relevante y de calidad.
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